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Turquía es uno de los países más visitados a la hora de someterse a una intervención médica. Algo que el país otomano ha conseguido a través de la implementación de un programa de desarrollo y potenciación del turismo médico hasta el punto de que, según los datos que maneja el Ministerio de Salud turco, se espera que en cuatro años sean nada más y nada menos que dos millones de turistas médicos los que visiten el país cada año.

Todo comenzaba poco antes del año 2015, cuando los problemas políticos del país hacían tambalearse al sector turístico, aquel del que dependía principalmente la economía turca obligando a los dirigentes y los empresarios más potentes del país a pensar en una salida que les llevaba a apostar por el turismo médico en general y por el especializado en el trasplante capilar en particular.

Ya en 2016 lo cerraban con casi 750.000 visitantes que acudieron al país que divide Europa de Asia para realizarse algún tipo de tratamiento médico o estético, multiplicando por diez la cifra que recibían ocho años antes, siendo el trasplante capilar la operación estrella con 180.000 intervenciones efectuadas ese mismo curso. A día de hoy esta sigue siendo la más realizada en suelo otomano, seguida de la estética dental, la fecundación in vitro, tratamientos para la obesidad, ortopedia, cardiología, oncología y las cirugías cerebrales.

Las claves del éxito del trasplante capilar en Turquía

En palabras de los expertos consultados, son principalmente tres las razones por las que Turquía se ha convertido en la capital mundial del injerto capilar.

La primera tiene que ver con el precio. Mientras que en España una intervención de este tipo empieza a partir de los 5.000 euros, en Turquía se puede conseguir por tres veces menos, a menudo incluyendo alojamiento y tratamiento.

El segundo tiene que ver con el tiempo de espera, siendo este prácticamente inexistente hasta el punto de poder reservarse una intervención para el día siguiente de la primera visita en suelo turco. Algo impensable en nuestro país, donde la espera media suele rondar el medio año.

El tercero tendría que ver con la calidad de los resultados. Y es que las principales clínicas de cirugía estética y plástica, como Cehri, cuentan con un equipo de cirujanos reputados en todo el mundo y con la última tecnología garantizando resultados definitivos, indoloros, y todo en una estancia en tierras turcas que, por lo normal, no supera la semana.

Por si esto fuera poco, las clínicas turcas han querido hacer de su trato al cliente un valor añadido, dejando claro que los precios ajustados no tienen por qué ir en detrimento de un cuidado cinco estrellas desde la primera consulta médica hasta la última revisión y durante todo el proceso de trasplante capilar.

Tanto es así que, por ley, el gobierno turco exige a las clínicas que realizan intervenciones de estética a prestar un servicio en, al menos, dos lenguas, ofrecer un seguro de viaje a los pacientes, entregarles todos los detalles sobre los profesionales que les van a realizar la intervención y sobre el procedimiento que van a emplear, así como la obligación de ofrecerle hojas de reclamación oficiales del Ministerio.

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