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Como lo mejor es empezar siempre por el principio, lo principal es definir qué es la rinoplastia. Esta no es otra que la operación de nariz más habitual y más realizada en todo el mundo para solucionar todo tipo de problemas estéticos y/o malformaciones que puedan tener una afectación a la función respiratoria, tales como la desviación del tabique nasal, roturas, traumatismos, etcétera.

Dada el tamaño y la presencia en el centro del rostro de la nariz, la cirugía estética en esta zona del cuerpo siempre produce alteraciones notables en el rostro. De ahí que sea una de las más socorridas por parte de aquellos que quieren cambiar por completo su expresión, y alejar así los complejos que le han acompañado hasta el momento de someterse a la rinoplastia.

Y es que, la operación de nariz, nos permite tanto reducir como aumentar el tamaño de esta, modificar su forma en cualquiera de las partes de la misma y, por supuesto, modificar el tabique, ya sea por una cuestión estética debido a problemas respiratorios.

Si bien la duración depende de cada caso concreto, habitualmente la rinoplastia se prolonga en el quirófano entre la hora y las dos horas. No es hasta la exploración del cirujano hasta que se conoce la duración exacta, así como el resto de detalles que debemos saber antes de entrar a quirófano.

Uno de los asuntos más importantes que debemos tener en cuenta es que la operación estética de nariz es una intervención quirúrgica realmente sencilla. De ahí que, pasadas veinticuatro horas de la intervención, y una vez el equipo médico se ha cerciorado de que todo ha salido perfectamente, se dé el alta para el paciente vuelva a su casa y comience a realizar vida normal cuanto antes.

En cuanto a la anestesia, esta depende de cada caso. En aquellas operaciones menos invasivas se recurre a la anestesia local y en aquellas más invasivas se opta por la anestesia general. Este es otro de los asuntos de los que nos informa el cirujano antes del día ‘D’.

¿Qué tipos de cirugía estética de nariz existen?

Como vamos a ver son varios los tipos de rinoplastia a los que nos podemos someter:

Rinoplastia cerrada: Es la operación de estética de nariz más realizada en el mundo, como consecuencia de los excelentes resultados que reporta. Esta operación se ejecuta sin tener que abrir la nariz en ningún momento, por lo que antes de someternos a la operación ya sabemos de antemano que no tendremos que lidiar con ninguna cicatriz, una vez se nos retiren los apósitos que protegen la zona intervenida.

La forma de llevarla a cabo es, pues, a través de los orificios de la nariz, zona desde la que se puede trabajar tanto con los huesos como con los cartílagos de esta parte del cuerpo hasta conseguir el resultado acordado con el paciente, y todo sin dejar marca.

Rinoplastia abierta: En algunas ocasiones no hay más remedio que recurrir a una operación de estética de nariz abierta. En estas se realiza una pequeña incisión entre la punta y al base de esta para separarla del hueso y poder trabajar sin ningún problema. Una vez finalizada la intervención se recoloca todo a gusto del paciente y se sella con una sutura que es inapreciable para el ojo humano.

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