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El verano acaba de presentarse ante nosotros y eso significa que hemos entrado, de pleno, en la época del año en la que más cirugías estéticas se llevan a cabo, con la mamoplastia y la liposucción como intervenciones estrella.

Si usted es una de las personas que tienen previsto someterse a una operación de estética próximamente, debería tener muy presente una serie de recomendaciones a priori para asegurarse de que se minimizan los posibles riesgos y de que todo acabará saliendo bien.

Seguridad y cirugía estética

Lo primero de todo que se debe hacer antes de acceder a someterse a ninguna intervención médica es revisar la información relativa a la clínica, al doctor y comprobar cuál es su experiencia. En el caso de la cirugía plástica, es fundamental conocer si este está colegiado y cuánto tiempo lleva practicando la intervención a la que nos vamos a someter.

Una vez comprobado este punto, es el momento de revisar que o la clínica o el hospital en el que nos vamos a adentrar cuentan con todos los protocolos estandarizados y están perfectamente adaptadas a nuestras necesidades. A menudo, nada mejor que revisar las opiniones de otros pacientes para certificar que es así.

Dejar el tabaco y el alcohol dos semanas antes de la intervención, ya que ambas aumentan los riesgos asociados a las intervenciones quirúrgicas, además de afectar a la cicatrización, a la formación de coágulos y a la aparición de focos de infección que pueden reportarnos complicaciones post operatorias.

Sospechas de aquellas clínicas que ofrezcan operaciones o tratamientos a precios que distan mucho de lo que lo hacen el resto de clínicas u profesionales especialistas en estética. Una cosa es ajustar los márgenes y conseguir precios inferiores a los de la competencia, y otra ofrecer precios imposibles que deben hacernos sospechar.

Evitar gestionar las intervenciones a través de tour operadores si estas van a llevarse a cabo en un país distintos al de nuestra residencia. Si vamos a operarnos lejos de nuestra casa, nada mejor que realizar todos los trámites desde el segundo uno con la clínica.

Estos, desde el primer minuto, deberán ofrecernos toda la información en pro de solventar todas nuestras dudas, sin problemas y sin rehusar ninguna cuestión. De lo contrario, tendremos todos los motivos del mundo para descartar nuestra operación en el centro de marras.

Seguir todas y cada una de las recomendaciones del doctor y su equipo médico, tanto en el preoperatorio, como en el post, para así evitar que surjan complicaciones vinculadas a la cicatrización.

Comprobar que, tras la intervención, seremos revisados por el equipo médico y que estos seguirán realizando un seguimiento adecuado de nuestro caso favoreciendo futuras revisiones y vías de contacto por si pudiera surgir alguna complicaciones inesperada.

Echar mano del sentido común. Si lo tenemos presente y actuamos sin perderlo de vista en ningún momento, será más complicado que las cosas no nos vayan según lo planeado. Una operación no es cualquier cosa y solo debemos ponernos en manos de aquellos que nos transmitan confianza y demuestren ser profesionales colegiados y capacitados para satisfacer nuestras necesidades.

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