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Se calcula que en el mundo hay alrededor de 285 millones de personas que sufren algún problema de visión. La mayoría de ellos están vinculados a los errores de refracción, como se les conoce a la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia.

Estos errores tienen lugar cuando la forma del ojo impide que la luz se enfoque directamente en la retina. La longitud del globo ocular, los cambios en la forma de la córnea o el desgaste del cristalino propio del paso del tiempo son los causantes más habituales de errores de refracción. De hecho, la mayoría de quienes sufren este mal padecen varios de estos errores al mismo tiempo.

Los tipos de errores de refracción

Los problemas de visión más comunes son la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia:

La miopía afecta a la visión de los objetos lejanos, viéndose borrosos. En las personas que sufren miopía la luz se enfoca delante de la retina en lugar de hacerlo sobre esta.

La hipermetropía afecta a la visión de los objetos cercanos. La forma en la que esta se presenta puede cambiar. Hay personas, sobre todo jóvenes, a los que su problema de visión no les afecta de tal manera que necesiten corregir su problema de refracción. Sin embargo, otras, las que sufren una hipermetropía potente, pueden llegar a ver borrosos los objetos incluso cuando los tienen delante.

El astigmatismo afecta al enfoque de la visión ya que el ojo no enfoca la luz de debidamente sobre la retina. Esta provoca que quienes lo sufren tengan una visión borrosa de los objetos, tanto cercanos como lejanos.

La presbicia afecta a la claridad con la que se ven los objetos. Un problema que se suele desarrollar con el paso de los años conforme nuestro ojo envejece impidiendo que el cristalino modifique su forma en busca del enfoque de objetos cercanos.

Si bien errores de refracción en la visión pueden aparecer en cualquier momento, es a partir de los 35 años cuando estos tienen una mayor presencia. En cuando a los síntomas, el primero que se suele sentir y que advierte de la existencia de un problema de este tipo es la visión borrosa.

Además de la visión borrosa existen otros síntomas que advierten de la presencia de errores de refracción como la visión doble, la visión nublada, la necesidad de entrecerrar los ojos para ver con claridad, los dolores de cabeza, la fatiga visual o la fatiga a la exposición de luz artificial.

No obstante, lo recomendable es acudir a un médico oculista en busca de un diagnóstico ante la más mínima aparición de alguno de estos síntomas para que le realice un examen ocular completo que incluya una dilatación de pupilas. Estos en función del diagnóstico les ofrecerán la mejor forma de corregir el problema. Estos van desde la recomendación del uso de gafas correctoras, lentes de contacto y hasta la cirugía, siendo cada vez más las personas que acuden a Turquía en busca de una solución para su problema.

Cabe destacar que la mayor parte de los problemas se suelen corregir mediante la elección de una montura con lentes correctoras.

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