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Turquía lleva camino de convertirse en la centro neurálgico mundial de la cirugía estética. Tras hacerse con el título oficioso de capital planetaria de los injertos de cabello, cada vez son más los especialistas afamados de todo el mundo que escogen a la capital turca como centro de operaciones abriendo centros de cirugía plástica y estética a la altura de los mejores del mundo.

Así lo demuestran casos reputados como el de Cehri, donde cada vez son más las mujeres que acuden en busca de un aumento de pecho, de un retoque en la nariz, los labios, el trasero e incluso en busca de reconstruir sus labios genitales, rejuvenecer la zona genital o reconstruir himen, siendo esta última una de las intervenciones más demandadas de un tiempo a esta parte.

Una especialidad más dentro del sector de la cirugía estética genital con la que muchas mujeres, la mayoría procedentes de países en los que es una deshonra llegar al matrimonio desvirgadas, recuperan su virgo. Una práctica que se lleva realizando desde hace décadas en Estambul y que anuncian distintas clínicas a las que no dejan de llegar religiosas en busca del himen perdido.

Si bien no son muchas las turcas que recurren a esta intervención, lo cierto es que sí que lo hacen muchas extranjeras procedentes de distintos países y de diferentes etnias musulmanas, gitanas e incluso católicas y judías, sabedoras de que en un semana, el tiempo que va desde la primera consulta hasta la última visita en suelo turco, podrán volver a casa con su himen de vuelta.

Una operación sencilla, sin apenas riesgo y que dura unas pocas horas. Para su seguridad, la mayoría de centros homologados para realizar este tipo de operaciones anotan su identidad pero no el motivo real de su visita, tal y como ellas suelen reclamar.

Este tipo de intervenciones, que tienen en Líbano y Turquía su entro mundial, se multiplicaron tras el estallido de la guerra de Siria, contándose por centenares las visitas recibidas de esta zona del mundo como consecuencia de las miles de violaciones que se produjeron durante el periodo bélico. En parte gracias al boca a boca y a recurrir a medios de comunicación directa como el buzoneo en asociaciones de mujeres, universidades y determinadas zonas ‘seguras’.

Musulmanas, las que más himenoplastias se realizan

Musulmanas europeas, jóvenes de Arabia Saudí, donde las relaciones previas al matrimonio se castigan con latigazos, o de Irak, Libia y los Emiratos Árabes, donde pueden llegar a anularse matrimonios por esta causa, arriban a los hospitales en busca de la máxima discrección y el mejor resultado.

Además de la himenoplastia, muchas mujeres -incluso más que las que buscan reconstruir su himen- acuden a los cirujanos especialistas en cirugía vaginal turcos en busca de una labioplastia. Una intervención de índole estético que tiene como fin rejuvenecer la zona exterior de la vagina ofreciendo un aspecto estéticamente perfecto. Algo que, según cuentan los cirujanos que realizan este tipo de operaciones, suele ser requerido por un perfil de mujeres algo más mayor.

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