fibromialgiaDefinido por el diccionario m√©dico como un “dolor provocado por patolog√≠as que afectan a las fibras musculares”, la fibromialgia se presenta como una patolog√≠a cr√≥nica del aparato locomotor diagnosticada habitualmente tras superarse los tres meses de dolores en el sistema √≥seo y muscular del paciente.

Con una afectaci√≥n del casi el tres por ciento de la poblaci√≥n total espa√Īola, la fibromialgia suele aparecer en la edad adulta, si bien puede manifestarse en cualquier edad, afectando en un n√ļmero ligeramente mayor a las mujeres que a los hombres. La mayor√≠a de estos enfermos puede realizar vida normal.

Si bien no hay unanimidad en el gremio médico sobre cuáles son las causas que provocan la aparición de esta enfermedad, distintos estudios realizados al respecto coinciden en que esta puede presentarse como consecuencia de una alteración de determinados neurotransmisores del sistema nervioso.

Estas alteraciones en los neurotransmisores tendrían pues una afectación directa vías de modulación del dolor lo que provoca la sensación de un fuerte dolor ante estímulos que, de no tratarse de enfermos de fibromialgia, apenas serían interpretados como molestias de distinto grado.

De esta manera, al alterarse los barómetros que afectan a la percepción del dolor los enfermos de fibromialgia presentan reacciones muy dolorosas ante situaciones tan cotidianas como los cambios de presión, la llegada del calor, los movimientos bruscos y otro tipo de estímulos de distinta consideración.

En cuanto a la sintomotología de la fibromialgia encontramos distintas manifestaciones que podrían indicarnos que estamos ante un cuadro que nos relacione con esta patología. Algunos de ellos son:

La mialgia o dolor muscular de forma cr√≥nica. Los m√©dicos coinciden en que, si el dolor muscular se prolonga durante m√°s de 90 d√≠as, y este tiene manifestaciones diversas y en distintas partes de nuestro cuerpo podemos estar ante un caso de fibromialgia. Nos pueden ayudar a aproximarnos a un diagn√≥stico m√°s certero si estos dolores aparecen ante reacciones que no deber√≠an provocar dolor a priori, de manera exagerada ante peque√Īos est√≠mulos y si este dolor se prolonga m√°s de lo normal en el tiempo.

La fatiga cr√≥nica tambi√©n puede ser uno de los indicadores de que estamos ante un posible caso de fibromialgia. Si al realizar poco esfuerzo el cansancio es desproporcionado, o si este no desaparece tras el descanso tambi√©n estaremos ante una se√Īal de alarma de nuestro cuerpo.

La rigidez √≥sea progresiva, repentina y de manera anormal, que tambi√©n se puede asociar a distintas enfermedades de tipo reum√°tico, puede, combinado a otros de los s√≠ntomas de esta lista aparecer como un aviso de que esta enfermedad est√° siendo desarrollada. Exceso de calambres, hinchazones, contracturas m√ļltiples, temblores o movimientos extra√Īos son otros tipos de avisos.

El trastorno del sue√Īo, asociado a distintos tipos de patolog√≠as, tambi√©n aparece habitualmente en los enfermos de fibromialgia. Problemas para conciliarlo, para descansar durante varias horas seguidas y levantarse con la sensaci√≥n de no haber podido descansar est√°n enmarcados como trastornos del sue√Īo.

A nivel cerebral la fibromialgia tiene distintas afectaciones. La primera de ellas es el deterioro cognitivo que provoca déficit de atención, el deterioro de la memoria, o los problemas de expresión. Además, muchos de esos pacientes presentan cuadros depresivos y de ansiedad en distintos grados, a menudo como consecuencia de la aparición de estos dolores crónicos

Además, los enfermos de fibromialgia tienen tendencia a padecer trastornos estomacales y a desarrollar otras enfermedades como el intestino irritable, el hipotiroidismo, el aumento de mareos, de sanción de vértigo o una tensión elevada, entre otros deterioros con origen gastrointestinal.

Esta lista de síntomas provoca que en muchos casos a los pacientes de esta enfermedad se les confunda con los enfermos de polimialgia, cuando los principales síntomas que se presentan están relacionados con los problemas óseos. No obstante, la principal diferencia entre ambas es que la polimialgia produce inflamaciones en distintos puntos del cuerpo y distintas alteraciones en los parámetros sanguíneos que deben descartarse cuando de una fibromialgia se trata.

En relación a la tipología, existen cuatro tipos de enfermos catalogados en cuatro grandes grupos.

El tipo 1, el que afecta a personas que no padecen ninguna otra enfermedad paralela que desemboque en una fibromialgia.

El tipo 2, aquellos con enfermedades de huesos y/o autoinmunitarias.

El tipo 3, enfermos con con diagn√≥sticos previos que se√Īalan a patolog√≠as psicopatol√≥gicas.

El tipo 4 y √ļltimo, pacientes cuyas dolencias son √ļnicamente imaginadas e imposibles de diagnosticas.

Para diagnosticar la fibromialgia el enfermo debe ser sometido a una exploración general por parte del médico que ayudará al profesional de la medicina a identificar las causas de los dolores que presenta el paciente y que podrán desembocar en futuras nuevas pruebas encaminadas a descartar otro tipo de enfermedades que guarden relación con su sintomatología.

Si bien no hay ning√ļn sistema de detecci√≥n propio de esta enfermedad, muchos m√©dicos suelen confirmar que se trata de fibromialgia al detectar dolor al pulsar sobre hasta dieciocho puntos calientes como los son los codos, las rodillas y la zona p√©lvica.

Por √ļltimo, en lo que tiene que ver con el tratamiento tambi√©n encontramos diversidad de opciones, en funci√≥n de cada uno de los pacientes y su caso concreto. A los generalmente recetados analg√©sicos y antiinflamatorios pueden unirse otro tipo de f√°rmacos como los antidepresivos en los pacientes que as√≠ lo requieran.

Muchos de ellos tambi√©n son recetados con la realizaci√≥n de actividad f√≠sica leve, progresiva y a ritmo controlado, siendo las actividades acu√°ticas las que mejores resultados est√°n dando en los √ļltimos informes que han visto la luz realizadas sobre enfermos de este tipo.

Algo más controvertidas, aunque también efectivas en muchos casos, hallamos las terapias de índole psicológico como la meditación o incluso la hipnosis que ha ayudado a remitir el dolor a muchos de los enfermos de fibromialgia. Lo mismo sucede con la ozonoterapia, cuya eficacia no ha sido demostrada científicamente, si bien algunos pacientes aseguran haber mejorado en su calidad de vida.

Deporte y terapia, adem√°s del uso de los f√°rmacos prescritos por el especialista son pues las dos claves para mejorar la calidad de vida de los pacientes de fibromialgia.

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