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Una de las razones que más empujan a los pacientes a someterse a una intervención de estética es la grasa localizada en zonas como el abdomen, los glúteos, la papada o las caderas y que alteran significativamente la figura de quien la sufre.

Ya sea como consecuencia de una mejorable alimentación, de la ausencia de ejercicio físico o de problemas hormonales o genéticos, lo cierto es que gran parte de la población acaba sufriendo, sobre todo con el paso de los años, la presencia de grasa persistente en el tejido subcutáneo adiposo provocando, en muchos casos, problemas de microcirculación.

Una complicación que, a menudo, no se corrige únicamente con la eliminación de grasas saturadas, bebidas alcohólicas, azúcares o bebidas azucaradas, exigiendo para solventarse someterse a alguno de los tratamientos o intervenciones existentes para poder eliminar la grasa.

Dado que cada persona es un mundo, deben ser los especialistas los que diriman si debemos optar por un tratamiento o una intervención quirúrgica, en función de lo que deseemos conseguir, una vez la grasa localizada no ha sido posible eliminarse por vías como la mejora en la alimentación o la introducción del ejercicio físico.

Cómo acabar con la grasa localizada

A continuación pasamos a repasar los tratamientos e intervenciones de estética más utilizados para acabar con la grasa localizada:

Cavitación: Se trata de in tratamiento de estética poco invasivo que consiste en presionar sobre los tejidos grasos para deshacer los nódulos de grasa y promover su eliminación a través del sistema linfático. Para ello se recurre a una serie de aparatos que se sirven de radiofrecuencia que consiguen ejercer la presión adecuada sin dolor sobre el abdomen y las caderas. Este tratamiento se lleva a cabo en una cabina y, gracias a la emisión de esas pequeñas radiaciones que penetran en el tejido adiposo, consiguen eliminar la grasa localizada.

Presoterapia: Otro tratamiento para acabar con la grasa localizada que consiste en aplicar presión a través de aire en las zonas en las que existen acumulaciones de lípidos. La presoterapia se sirve de los cambios de presión y descomprensión para conseguir un resultado muy parecido al que se conseguiría con un masaje linfático. Su objetivo es, pues, deslocalizar las grasas y movilizarlas para conseguir acabar con la acumulación de grasa en distintas zonas del cuerpo.

Liposucción: Como define la Sociedad Española de Cirugía Estética (SECE), se trata de una técnica quirúrgica que consiste en la extracción, por medio de la inserción de cánulas, de la grasa acumulada en cualquier parte del cuerpo. Una operación que requiere que el paciente sea sedado o anestesiado, en función del tipo de intervención que se le vaya a realizar el paciente y del tiempo y la complejidad que exija su caso en concreto.

Criolipolisis: Se trata de un tratamiento que, en este caso, recurre al frío para acabar con la grasa acumulada. Esta consiste en la aplicación de bajas temperaturas en las zonas en las que se encuentra la grasa localizada en busca de destruir los adipocitos o acumulaciones de lípidos.

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