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La mamoplastia de aumento es una técnica quirúrgica que tiene como objetivo aumentar el volumen y mejorar la forma de los senos.

Una intervención a la que se someten tanto aquellas mujeres que no están contentas con su talla, como aquellas que quieren igualar las dos mamas o pretenden recuperar la forma de sus pechos tras un embarazo, una pérdida notable de pecho o como consecuencia de la edad. La mamoplastia tiene una solución para todas y cada una de estas pacientes.

En qué consiste la operación de aumento de pechos

En busca de ese pecho soñado, la mamoplastia implanta una prótesis bajo la glándula mamaria o la fascia del músculo pectoral, en función de lo que considere más oportuno el cirujano teniendo en cuenta el volumen de la mama con el que la paciente llega a la consulta. Lo más habitual, no obstante, es implantarla en la zona inferior del músculo para que la prótesis cuente con una mayor cobertura.

Ya en quirófano, en una operación que no se extenderá más allá de una hora, tras efectuar una mínima incisión en la areola, o en algún caso muy concreto en el pliegue del pecho o la axila, se procede a colocar el implante. Posteriormente se sutura la zona intervenida y se dejan unos drenajes durante un día. Este será retirado al día siguiente, cuando se dé el alta a la paciente.

En cuanto a la anestesia, es habitual que se opte por la general, por lo que la intervenida estará dormida durante todo el proceso, facilitando el trabajo del equipo de cirujanos. En cuanto a la hospitalización, el tiempo habitual suele ser una noche.

Cabe señalar que, a menudo, se puede llegar a sentir una ligera pérdida de sensibilidad en la zona intervenida que volverá poco a poco.

Cuidados posteriores tras someterse a una mamoplastia

Aunque será el equipo médico el que informe detalladamente sobre los cuidados a los que se deberá someter la paciente intervenida para llevar a cabo una mamoplastia, el proceso suele ser siempre el siguiente.

Tras portar un vendaje compresivo durante las primeras 24 horas, este se retira al igual que sucede con los drenajes. Será el momento de colocarse un sujetador especial que permita mantener la prótesis colocada en el lugar deseado y para proteger la zona. Los puntos no se retirarán hasta pasada alrededor de una semana.

Trascurrida esta semana, es aconsejable aplicar masajes linfáticos muy suaves. Cómo hacerlos se lo explicará el equipo de cirujanos. Es capital contar con la piel en un buen estado de hidratación e ntodo momento, de ahí que también se recomiende echar aceite en las cicatrices, así como protegerlas de la exposición solar durante al menos un año.

A menudo es también habitual que se utilicen láminas de silicona o poliuretano para proteger el pecho durante un tiempo. En cuanto al período de cicatrización este variará en función de cada paciente, ya que tanto los factores personales como la piel de cada persona acelera o retrasa este proceso.

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