Solicitar presupuesto gratis

El número de mujeres que están optando por realizarse una reducción mamaria no deja de aumentar. Esta, también denominada mamoplastia, es un procedimiento quirúrgico que consiste en la reducción del tamaño de las mamas a través de la extirpación de grasa, tejido mamario y piel para conseguir unos senos más pequeños y firmes. Durante esta intervención es también habitual reducir el tamaño de la areola.

En cuanto a las pacientes ideales de este tipo de intervenciones, estas suelen ser tanto las que buscan fines estéticos como médicos. En general, toda mujer que no esté satisfecha con su pecho, le molesta en sus quehaceres diarios o nota como este le genera molestias físicas es una posible paciente de mamoplastia. No obstante, cabe recordar que lo habitual es esperar a que los senos se hayan desarrollado completamente antes de intervenirlos, para así evitar problemas posteriores.

Una vez decidido que se va a someter a una reducción de senos, se visita al cirujano plástico para que este evalúe aspectos tales como el tamaño, la forma, la firmeza y el estado de salud de las mamas, lo que suele llevar aparejado una mamografía.

Es cuando se tiene esta información cuando se le explican las diferentes técnicas, se discute el tamaño y la forma que determinarán la mejor técnica para proceder a esa mamoplastia. Es en esa misma visita cuando se da a conocer el tipo de anestesia que realizará, si debe pernoctar o no antes o después de la intervención y, cómo no, los costes. Algo que gracias a la aparición de clínicas de estética con profesionales de reconocimiento internacional como Cehri está prácticamente al alcance de cualquier bolsillo, garantizándose los resultados de la intervención.

Reducción de mamas

Si bien depende de cada caso concreto, es habitual que las pacientes operadas sean dadas de alta el día después de la intervención, siendo la anestesia general la opción preferida por los cirujanos y anestesistas para este tipo de operación.

Una intervención que suele durar entre dos y cuatro horas y que se suelen desempeñar siguiente la técnica que pasa por realizar incisiones en forma de ancla, empezándose alrededor de la areola, y posteriormente bajando hasta el pliegue y lanzándose otra línea horizontal en el pliegue.

Es entonces cuando se comienza a extirpar el exceso de piel, de grasa y de tejido mamario para posteriormente recolocar la aerola y el pezón. Durante la misma se colocarán también algunos tubos de drenaje y un vendaje alrededor de las mamas que se mantendrá durante unas horas.

Será pasados uno o dos días cuando la paciente empiece a hacer vida normal. Aunque pueda aparecer dolor durante hasta dos semanas de la misma, los dolores no serán intensos con medicación. También es normal sentir algo de ardor en los pezones durante esos 15 días. Los puntos serán retiradas en unos diez días y tras tres semanas se podrá hacer vida completamente normal. Es importante subrayar que no será hasta que pasen unos meses hasta que vea cómo han quedado finalmente sus mamas tras la reducción mamaria.

Puntuación
[Total: 1 Puntuación: 5]